proyecto criollo | cuisine et vins | 2011

José Luis Anzizar o cuando el hub* aeroportuario es un estímulo sin tregua

Por Dalila Puzzovio

José Luis Anzizar antes de tomar “los hábitos de artista”, trabajó en una empresa internacional que lo hizo viajar tanto, tanto, tanto que se bajaba del avión o se convertía en pájaro. …l ha logrado plasmar en imágenes lo que uno presiente en los aeropuertos. Caza al vuelo el aire que respiramos, las rutas que no vemos.

Molestos como estamos últimamente los viajeros por las rutinas cada vez más severas, quisiéramos ahorrarnos ese momento, pero tienen tanta magia, tantos mensajes emiten sus etiquetas, sus siglas, sus colores, sus rutas, su personal, sus equipajes…

A José Luis nada se le oculta, todo le telegrafía historias fascinantes, destinos que no existen, son los recorridos de las aves que sólo él puede descifrar. Porque ha desarrollado, en esa despresurización de las cabinas, imágenes reales que le permiten entrar en el reino del cotillón aéreo, ése que nos despliegan para que no entremos en pánico.

Es la euforia que descubrió en tantas idas y vueltas, desafiando todos los relojes, aquellos que en los aeropuertos marcan tantas horas como destinos hay.

Alumno de María Luisa Manassero y de Margarita Paksa, goza de una gran maestría a la hora que el deseo de dibujar lo sorprende, lo realiza con la minuciosidad que le permite el bolígrafo tan argentino como la empanada que en otros momentos atrapó su interés, y que figura en el libro de Natasha Elliot y Sofía Pomar: Actitud argentina-arte-costumbres-diseño-comida, ganador del Premio Estímulo Fundación Banco Nación en el 2003.
Las empanadas corpóreas están intervenidas con humor de carne cortada a cuchillo, no dejan de lastimarnos las de usados repasadores con la inscripción “Destino de grandeza” bordado.

Sus series tienen nombres evocadores como Urban Bird Watching, Flying Colors, Embarque inmediato o En tránsito. ¡Hacen que tengamos que ir a sus muestras con el pasaporte listo!

En todas sus series defiende su autonomía, proponiendo destinos con una euforia controlada, ésa que se produce en pleno vuelo cuando por esas alteraciones horarias nos hacen desayunar cuando ya lo hemos hecho, o almorzar cuando esperamos el desayuno. Es en esas horas tan reales en el espacio cuando Anzizar detiene el tiempo, saca su cuaderno y anota en imágenes rutas aún no descubiertas, puntos cardinales ausentes, el destino de otros pasajeros que se deslizarán también agotados, llamando la atención quizás por sus zapatos que se reflejan en el porcelanato del Heathrow, del Schiphol o El Prat. En ellos se ha inspirado para crear una serie inolvidable.

Sin importarle los ismos crea un discurso propio, independiente, sensible pero teórico. Para mí siguen sus obras siendo palimpsestos, porque me encanta la palabra y porque no podemos negar que esas etiquetas autoadhesivas con caprichosas iniciales escritas sobre barras que antes fueron borradas las adhieren a nuestro equipaje visual y José Luis Anzizar las recreará hasta el infinito.

*término empleado para definir el aeropuerto donde una compañía aérea tiene establecido su centro de conexiones de vuelos.